Apostasía, entre lo personal y lo político

Actualizado: feb 20

La sociología de la religión de los siglos XX y XXI ha invertido grandes esfuerzos en descifrar la compleja relación de las denominadas sociedades modernas con el fenómeno religioso. El paradigma de la secularización, predominante durante un extenso periodo de tiempo, y puesto en entredicho en las últimas décadas, anticipaba la casi total extinción de la religión a medida que las sociedades se modernizaban. Pese a sus ya contrastadas limitaciones para explicar la persistencia de la religión en la gran mayoría de países del mundo, la teoría de la secularización sigue teniendo capacidad explicativa para analizar Europa (Pollack, 2008) que es, en ese sentido, la excepción a nivel mundial (Davie, 2002).


Las formas e intensidad en las que la religión, al menos en sus formas tradicionales e institucionales, ha perdido popularidad entre la población varían entre países europeos. Mientras que para algunos el proceso fue más o menos progresivo, como es el caso de Inglaterra o los países escandinavos, en otros casos como el de España la secularización de la población ocurrió de manera más tardana y abrupta, en buena medida por el impacto que la dictadura franquista tuvo en este país, retardando dicho proceso (Pérez-Agote, 2012; Requena, 2005).


En España, los indicadores tradicionalmente empleados para medir la importancia de la religión en la vida de las personas indican un claro retroceso del catolicismo. Por un lado, desciende de manera progresiva el número de personas que se identifican como católicas: mientras que en 2001 el 82% de la población española se identificaba como católica, y sólo el 12% se declaraba no religiosa o atea, en 2019 los datos representan un 67% y un 27%, respectivamente (según datos del Centro de Investigaciones Sociológicas). Por otro lado, los ritos tradicionalmente asociados con la Iglesia católica, como por ejemplo el matrimonio, tienen lugar cada vez con mayor frecuencia de forma civil exclusivamente. Así, podríamos afirmar que existe una creciente desafección de la población española con respecto a la institución y sus doctrinas, que cada vez tienen una menor influencia en la vida de las personas. Podríamos hablar de indiferencia o alejamiento pasivo, es decir, una tendencia de la población a hacer cada vez menos cosas con la Iglesia, ya sea identificarse como miembro, casarse, enterrarse, o participar de manera regular en sus servicios religiosos.


Ahora bien, más allá de esta actitud de indiferencia, existe un fenómeno mucho más activo de alejamiento o ruptura total con la Iglesia católica que es la apostasía. Apostatar significa realizar un trámite administrativo por el que una persona renuncia a la fe católica y a ser miembro de la iglesia. Si bien no existen datos al respecto, observaciones de quien escribe hacen pensar que, si bien no de manera exponencial, el número de personas que deciden romper de manera activa y formal con la Iglesia católica en España se encuentra en aumento.


Y es precisamente la apostasía lo que atrae mi atención e interés académico en los últimos meses. ¿Qué lleva a una persona a tomar la decisión de dejar formalmente la Iglesia católica, pese a que ello implique, en ocasiones, un esfuerzo y una inversión de tiempo considerables? ¿Por qué no es suficiente para ellas no tener ninguna relación con la institución y pasivamente alejarse de ella y, en cambio, deciden dar un paso más? ¿Cómo narran su experiencia y sus motivaciones para apostatar? Para responder estas preguntas inicié un estudio cualitativo basado en entrevistas narrativas con personas que habían apostatado en España[1]. En total entrevisté a 20 personas, diez mujeres y diez hombres, con perfiles demográficos, socioeconómicos, educativos y profesionales muy diversos, así como con experiencias de socialización religiosa muy variadas. El rango de edades se encontraba entre 27 y 74 años, con una media de edad de 49 años. El nivel educativo oscilaba entre educación secundaria básica y doctorado. A nivel laboral, las personas entrevistadas ocupaban una gran variedad de profesiones, desde profesores de educación secundaria y universitaria, hasta trabajadoras del sector textil jubiladas, policías, psicólogas, administrativos, personal de ventas y enfermeras, por mencionar sólo algunas de ellas.


Las reflexiones que ofrezco a continuación son una primera lectura de las narrativas que recogí durante el trabajo de campo realizado en España entre noviembre de 2019 y enero de 2020. Si bien en la sociología de la religión la apostasía ha sido frecuentemente analizada como la pérdida de la fe y una forma de desvinculación de una comunidad religiosa (Brinkerhoff and Mackie, 1993), en mi caso la analizo además desde una dimensión socio-política. Si una cosa han puesto de relieve las narrativas de las personas entrevistadas ha sido que su decisión de apostatar no fue motivada únicamente por considerarse no creyentes, incluso muchas de ellas ateas. Al contrario, su decisión fue motivada en buena medida por su desacuerdo con la Iglesia católica como institución social. Es decir, para estas personas apostatar implicaba romper con una institución a la que no eligieron pertenecer (todas ellas fueron bautizadas cuando eran bebés) y con la que no comulgan (en el sentido literal y figurado del término).


Algunas de los puntos de desacuerdo con la Iglesia que las personas entrevistadas articularon como principales motivaciones para “borrarse” de la Iglesia fueron, de forma muy esquemática, las siguientes:


  • En primer lugar, y por encima de todo, todas las personas que entrevisté indicaron que no querían “ser contadas” en las estadísticas de la Iglesia. El no querer formar parte de esos números es una muestra del rechazo a que su persona sea considerada parte del volumen de creyentes para legitimar las decisiones de la Iglesia, así como su presencia e influencia en la sociedad. Expresiones como “yo no quiero que me cuenten cuando la Iglesia dice ‘la Iglesia católica la formamos x millones de españoles’” se repetían en las entrevistas. O: “yo no quiero que me incluyan cuando dicen que x millones de personas en España son católicas”.

  • De manera muy generalizada, estas personas rechazan y denuncian el poder político y social de la institución eclesiástica en España, tanto en el presente como en el pasado. Referencias explícitas a la dictadura franquista, en la que la Iglesia católica tuvo un papel muy destacado, legitimada por la ideología nacional-católica (Burrieza Sánchez, 2019), son recurrentes. Sin embargo, los discursos no se limitan a este periodo histórico, sino que referencias a periodos anteriores así como más recientes también son comunes. Concretamente, una buena parte de las personas entrevistadas rechazaba el trato preferencial del que goza la Iglesia en España en relación con su patrimonio inmobiliario y la concesión de financiación por parte del Estado, así como la presencia de educación católica en la escuela pública.

  • En tercer lugar, un discurso muy extendido es el referido a la posición de la Iglesia en relación con las cuestiones del cuerpo y la biopolítica. El rechazo a las posturas de la Iglesia en asuntos como los derechos reproductivos (particularmente con relación al aborto), la planificación familiar, el uso de medios anticonceptivos así como de prevención de enfermedades de transmisión sexual y la eutanasia son puntos clave que motivaron la apostasía de muchas de las personas entrevistadas.

  • Cuestiones relativas a los derechos de las personas LGTBQI+, y la posición y el papel de las mujeres en la sociedad, así como dentro de la propia Iglesia, también emergen de forma regular en las entrevistas. En algunos casos se trata de una respuesta ante una postura de la Iglesia que, en palabras de algunas personas entrevistadas, “niega” su propio “ser” a mujeres y a personas que se identifican como LGTBI+ o que tienen una persona en su familia o entre sus amistades que se identifican de esa manera. En otros casos, se trata de un rechazo más genérico a una postura de la Iglesia que mis interlocutores e interlocutoras consideraban contrapuesta a la suya. En este punto, además, destaca el papel que ha jugado la renovada movilización feminista que ha tenido lugar en España desde 2017 en la decisión de apostar de un número de mujeres. Ejemplo de ello fue la acción de apostasía colectiva feminista celebrada en Madrid el 25 de noviembre de 2019, coincidiendo con la celebración del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer (inspirada por otra apostasía colectiva feminista organizada en Argentina previamente).

(Imagen de la campaña de apostasía feminista realizada en Madrid el 25 de noviembre de 2019, empleada con permiso de sus promotoras. Tomada de Facebook)
  • Finalmente, referencias a los casos de abusos sexuales perpetrados por autoridades católicas que han salido a la luz en España y en numerosos países del mundo en los últimos años, así como experiencias propias de castigos físicos y psicológicos durante el periodo escolar de algunos de los entrevistados, son mencionados también como elemento de distanciamiento y rechazo hacia la Iglesia católica y sus autoridades.

Éstas son unas primeras impresiones e ideas expresadas de manera esquemática que no hacen justicia a la gran riqueza de las historias y narrativas ofrecidas por mis interlocutores e interlocutoras. Pese a ello, esta síntesis capta los principales puntos de desacuerdo con la Iglesia católica como institución que llevaron a estas personas no sólo a alejarse pasivamente, sino a desvincularse formal y activamente de ella. Por ello, considero más adecuado analizar la dimensión socio-política de la apostasía y no simplemente la cuestión de la pérdida de la fe religiosa, al menos en el contexto de España ‒y creo que puedo aventurarme a decir que también en otros contextos donde la Iglesia Católica ha tenido y tiene una gran influencia social y política, como Argentina o Italia. Esto es particularmente relevante en contextos nacionales donde, como sostiene Bruce (2011), la religión, en la forma de la Iglesia católica, ha dejado menos espacio para la acomodación de la disconformidad y donde se ha producido una mayor ruptura en el eje conservador/católico - progresista/laico.


Referencias

Bruce, S. (2011). Secularization: In Defence of an Unfashionable Theory. New York: Oxford University Press.

Burrieza Sánchez, J. (2019). El nacionalcatolicismo: Discurso y práctica. Cátedra.

Centro de Investigaciones Sociológicas (2001 y 2019). Barómetro. Accesible en: http://www.cis.es/cis/opencm/ES/11_barometros/index.jsp

Davie, G. (2002). Europe: The Exceptional Case. Parameters of Faith in the Modern World Londong: Darton, Longmand and Todd.

Pérez Agote, A. (2012). Cambio religioso en España: Los avatares de la secularización. Madrid: Centro de Investigaciones Sociológicas,

Pollack, D. (2008). Religious Change in Europe: Theoretical Considerations and Empirical Findings. Social Compass, 55(2), 168–186.

Requena, M. (2005). The Secularization of Spanish Society: Change in Religious Practice. South European Society and Politics, 10(3), 369–390.


[1] Quisiera aprovechar esta ocasión para agradecer públicamente a todas ellas su tiempo y generosidad. Sus historias han sido de gran inspiración para mi reflexión académica y labor docente.

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