Celebración de San La Muerte en Empedrado, Corrientes

Actualizado: ene 13

La siguiente crónica tiene la intención de mostrar mi experiencia etnográfica en el viaje que hice a la celebración anual de la fiesta de San La Muerte, en la zona llamada Empedrado, en la provincia de Corrientes, Argentina. El viaje comenzó el 18 de agosto, tenía pocos días de regresar del viaje que hice a la fiesta que se celebró en Solari, un pueblo ubicado dentro de la misma provincia. [1]


Anualmente se dan dos celebraciones a San La Muerte, la tradicional que se celebra los días 20 de agosto en Empedrado, con al menos 90 años de festejo y la fiesta del 15 de agosto en Solari; se dan en distintos días, ya que los fundadores éste altar, decidieron respetar la fecha del altar de Empedrado por su antigüedad y tradición[2]. Desde el primer viaje, los devotos y promeseros con los que conversé, me comentaron que ambas fiestas son muy parecidas aunque cada una tiene su propia singularidad. Por lo que me enfocaré primero en explicar cómo se da la celebración en Empedrado para que al final se puedan entender las diferencias y similitudes entre ambas fiestas.

Rumbo a Empedrado


En mi figura de antropólogo inocente, tuve la oportunidad de conocer algunos promeseros días antes de las celebraciones anuales a San La Muerte, que se realizan en el territorio argentino. En esta ocasión me invitó Cynthia, una joven promesera y curadora que trabaja con los poderes que le da su Santo, además de que tuvo una estrecha relación con otro promesero y curador llamado Miguel quien hace tres años falleció y tenía cierto carisma como líder espiritual; anualmente visitaba organizaba una excursión con sus familiares, amigos cercanos y vecinos para ir a la fiesta de Empedrado.

En el lugar donde se realiza el festejo, Miguel junto con el grupo de personas que lo acompañaban, montaban una carpa grande en un terreno cercano al altar principal. Según las personas con las que viajé, cuando Miguel vivía, lograba llevar hasta tres camiones de transporte de pasajeros o “micros”, que en total eran como 180 a 300 personas. Para ellos esto representaba el nivel de convocatoria que lograba el curandero, además, en la carpa donde se instalaban él tenía su propio altar de San La Muerte y hacia una especie de consultorio, al cual desde el día que llegaban asistían personas para ser atendidos por el señor Vallejos. Ahí mismo Cinthya fue una de sus principales ayudantes y aprendices de Miguel, por lo que a tres años de su fallecimiento, ella sigue asistiendo con la familia y algunos vecinos a la fiesta de Empedrado. Este año, el grupo de Vallejos, convocó alrededor de 120 personas entre la cuales iba yo.


Es interesante entender que si bien la fiesta de San La Muerte, se celebra en la provincia de Corrientes en el Territorio Argentino, muchos de los asistentes arriban de la Gran Buenos Aires y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), por lo que el santo no es festejado únicamente por los correntinos, sino por personas que provienen de otros lugares, incluso de Paraguay. De esa manera es que las personas que viven en la Gran Buenos Aires y en la CABA, generan una red de personas, que se organiza para asistir en grupo en un viaje que dura aproximadamente 12 horas de trayecto. Estos grupos generalmente tienen al frente un promesero curandero, quien es a la vez el organizador junto con otras personas que le apoyan, principalmente la familia o amigos muy cercanos, y son quienes quedan al cargo de la responsabilidad de los asistentes.


La responsabilidad de organizar este viaje, cuenta desde la convocatoria anual que se hace vía personal o por redes sociales; las distintas forma de pago, ya que muchos van pagando durante el transcurso del año el viaje, en pagos o abonos. Una vez que se tiene la cantidad de asistentes, se tiene que contratar el micro, que tenga buena calidad tanto de los asientos, aire acondicionado, el servicio de baño y la cafetería y el seguro de viaje. Además que los organizadores ofrecen a los asistentes, dos comidas durante el viaje; en este caso, en el grupo de Vallejos, dieron durante el trayecto de ida, un refrigerio que contenía: un sándwich una soda, un alfajor y dulces. La segunda comida se da el 19 de agosto antes de la fiesta, y consiste en un asado argentino junto con un lechón a la estaca y ensalada. Para realizar el asado, la familia del fallecido Vallejos, cuenta con los aditamentos necesarios para realizarlo: rejillas de metal, espadas, la leña y el carbón. Además de que compran alrededor de 200 kilos de carne, los chorizos y el cerdo. Por último los organizadores ofrecen, después de la madrugada del 20 de agosto, un pastel o “torta”, que de igual manera se comparte con los asistentes.


Pasar a saludar al Gaucho


Antes de llegar al altar de Empedrado, pasamos a saludar al Gauchito, ya que es la tradición de los viajeros y de las personas que asisten a la fiesta de San La Muerte. Suele suceder que quienes creen en San La Muerte, también creen en el Gauchito Gil, y debido a su la relación mitológica que establecen entre ellos, pues para algunas personas, el Gaucho Antonio Gil, tenía como payé (protector) a San La Muerte. Esa relación es interesante, ya que dentro de los mitos de origen de San La Muerte se dice que era un Monje Jesuita, que curaba, por lo que recurría a sanar a enfermos de lepra y por ese hecho fue castigado; así, murió en el encierro donde fue olvidado. Cuando descubrieron los restos de ese monje, fue encontrado en estado cadavérico, sentado y sosteniendo un cayado.



Saludar al Gauchito (Adrián Yllescas,2019)


El cruce en los mitos, que hacen los devotos del Santito, con el Gauchito Gil, es porque él se identificaba con la injusticia que sufrió el Señor San La muerte, por preocuparse por los enfermos y marginados de aquel entonces; así que se establece un paralelismo entre Antonio Gil y San La Muerte, ya que ambos fueron castigados por pelear por causas justas.



San La Muerte, el payé del Gauchito (Adrián Yllescas,2019)

Esos mitos tienen un impacto en la ritualidad y las acciones que tienen los devotos, ya que en los espacios que he visitado, se colocan altares para ambos santos, es decir, tanto en el altar dedicado al Gauchito puede o no estar un altar de San La muerte, como los altares de San La Muerte puede o no estar uno de Gauchito Gil. O por otra parte en los altares caseros, si es uno dedicado al Gaucho, se pone una figura pequeña del Santito o viceversa. Por último, la tradición de visitar a saludar al Gaucho antes de ir al altar de San La Muerte o al revés, visitar a San La Muerte el día que se le hace la celebración al Gauchito el ocho de enero.


Instalarnos cerca de la capilla


Después de visitar el alar del Gauchito, llegamos por fin a nuestro destino final, en Empedrado. La llegada no la hicimos directamente en el terreno que tiene disponible la capilla principal del Santito, puesto que la familia encargada de esa capilla, tiene destinado un terreno para que los asistentes dejen sus micros ya que muchos suelen dormir dentro, o en las carpas y casas de campaña que se instalan. Aunque con las personas que asistí, decidieron que los micros no se meterían a ese terreno, pues la familia cobra entre 16 mil pesos por instalar una carpa y 10 mil pesos por estacionar el micro y quedarse ahí. Así que cuando Miguel vivía, estableció un vínculo en una casa cercana al altar, en la que tiene un terreno disponible para estacionar los micros e instalar la carpa, que incluye todo y el servicio de electricidad. Además del uso de baños para los asistentes y regaderas[3].


En el terreno que nos instalamos colocaron la carpa grande y dentro dos pequeñas, en las que se montó el altar del Santito que heredó Miguel junto con el de Cinthya. Además las personas que asistieron comenzaron a bajar sillas e instalarse en grupos de conocidos donde se convivió para comer y tomar mate. A diferencia de mi viaje anterior, la convivencia fue distinta, aquí no hubo música para bailar tipo cumbia o el chamamé; y solo era más grupos de charla y comida. Delante de carpa el grupo de varones de la familia Vallejos, entre los hijos y conocidos cercanos, comenzaron a instalar todo para hacer el asado.

Preparando el asado y la carpa (Adrián Yllescas, 2019)

De tránsito para ver al Señor San la Muerte


La consolidación del festejo, la percibo por la cantidad de asistentes que llegan, los recuerdos y memorias que hay sobre el lugar, transmitidas entre distintas generaciones y porque además, se da una serie de dinámicas espaciales que ya están estructuradas directa o indirectamente. Dentro de la espacialidad de la capilla de Empedrado, permite la generación de la actividad comercial ya que mientras uno camina por fuera de la capilla, hay un bombardeo de sensaciones por los olores por los distintos puestos de comida que se establecen ahí de manera fija y temporal; a la vista, la estimulan los distintos productos que hay de San La Muerte: dijes, banderines, amuletos, oraciones; efigies de diversos materiales como: madera, palo santo, hueso de animal y humano, industrializadas, yeso, cristal, resinas. Con el tacto se pueden apreciar las texturas de los productos regionales tanto de artesanos que se dedican al grabado de metal y que en ese espacio hacen mates con figuras de San La Muerte o colocan el nombre de alguna persona; los tatuadores con filas de personas de todas las edades[4] que buscan cumplir su promesa de llevar al Santo en el cuerpo; como los textiles de la ropa de gaucho correntino: pantalones abombados, chalecos, sombreros, boinas, ponchos, corbatines, botas.



En la venta de productos (Adrián Yllescas,2019)

La venta de productos se establece desde los comienzos de la festividad y hay artesanos que van cada año a vender sus productos como actividad de trabajo y hay quienes además de eso, es una promesa que tienen con el Santo. Eso me lo platicó un artesano que talla payés de hueso, quien año con año viene a la fiesta; dice que el Santo le da el conocimiento para hacer las figuras, pero para él esta actividad no es su principal fuente de ingresos, sino que si algún devoto quiere un payé y no trae dinero, él se los regala porque es un llamado del Santo hacia otra persona y cuando se terminan los días de festejo él remata todas las figuras que hace o las regala, así, su actividad artesanal es económica y de intercambio ritual. Por otra parte, dentro de las actividades que se dan en el espacio festivo de empedrado, están los promeseros curadores quienes instalan su carpa, ofreciendo sanar a las personas por medio de consultas que se dan ahí mismo; hay también tarotistas de San La Muerte, así se puede percibir la espacialidad festivo comercial durante los días del festejo en esa capilla.



La capilla de Empedrado


En algunas charlas con algunos colegas y con los devotos de San La Muerte, me comentaron que esta capilla era muy sencilla puesto que no era tan grande y suntuosa en su arquitectura. Al pasar todos los comercios ambulantes, estaba la fila de devotos que pasarán a saludar al Santito a la cual me integré junto con Cinthya y su familia, los cuales tenían listo sus velas blancas para agradecer al santo los milagros realizados, además de festejarlo por su aniversario[5]. Ahí me di cuenta la arquitectura de la capilla era sencilla en comparación con la de Solari. En empedrado la capilla es un cuarto que tiene la entrada frontal y dos salidas laterales, hay asientos para descanso, en medio están los lugares para poner las velas, en la pared central trasera está el altar principal del santito, el cual no es para nada impactante, ya que es una efigie pequeña, resguardada en un nicho. La capilla da la sensación de estar en un lugar austero y tranquilo.


Saludando al Señor San La Muerte (Adrián Yllescas,2019)


A diferencia del altar de Solari que es de dimensiones más grandes, adornado de otra manera, e igualmente con el altar principal en medio, pero con una efigie más grande del Santo. Al entrar al altar tuve la oportunidad de platicar con algunas integrantes de la familia que lo resguarda, ya que dicen, que su abuelo encontró la figura en una cajetilla de cigarros y al darse cuenta de lo milagroso que era, decidieron hacerle su capilla y desde entonces esa familia es la encargada de esa figura del Santito y de hacer su festejo cada 20 de agosto.

Además de la capilla central, al lado hay un salón de baile donde la madrugada del 20 de agosto se organiza un evento de baile con diversos grupos de chamamé; en esta ocasión, el costo del baile era de 150 pesos la entrada, pues según las guardianas del Santo, es para cubrir los gastos del mantenimiento de la capilla. La personas asisten a este evento de baile para compartir la festividad y la recreación de la fiesta, además de que una de las maneras de dar gracias al Santo, es bailando el ritmo típico de la región correntina.


Los primeros minutos del 20 de agosto


A las nueve de la noche se cierran las puertas de la capilla; los asistentes se forman para ser de los primeros en entrar a saludar al Santo en su día, brindar con él una copa de whisky y dejarle una veladora, dinero o alguna joya de oro, como forma de agradecimiento por algún milagro cumplido. El momento esperado de la noche es a las 12 de la noche, pues se vuelven a abrir las puertas, se hace una pequeña oración y se da un agradecimiento por un aniversario más, seguido de porras para el Santo: ¡Que viva el señor San La Muerte! ¡Que viva nuestro santito! Después se lanzan las pirotecnias, mientras algunos devotos las miran, otros pasan a saludar al santo y algunos más asisten al baile.

Por otra parte hay devotos que montan su propio altar del Santo y replican los rituales de la capilla principal. El grupo de Miguel Vallejos, unas horas antes de la media noche, montan un altar en el espacio común de la carpa, ese altar tiene la efigie del Santito que era propiedad del fallecido líder, junto a él colocaron la figura del San La Muerte de Cinthya, la cual ya estaba previamente vestida de gaucha, así como algunos familiares de Miguel, que se vistieron de gauchos con ropa que tenía insignias de San La Muerte. En la mesa sacaron un pastel o “torta” que se compartiría con los asistentes después de la media noche. Llegada la media noche, la familia de Vallejos se reunió cerca del altar que poco a poco comenzó a reunir a los asistentes del viaje. Así, la familia de Miguel y Cinthya, fueron los primeros en brindar whisky con el Santo y mientras las pirotecnias explotaban, los asistentes restantes, se acercaron a saludar al Santo de Miguel, algunos más al de Cinthya. Después un asistente cantó unas canciones a ritmo de trova, entre las cuales unas eran las composiciones que le hicieron a Miguel, o las que canciones que han compuesto al Santo.[6] Finalmente se repartió el pastel entre los asistentes y cada grupo de personas decidió quedarse ahí durante toda la noche, otros fueron a saludar al santo de la capilla y hubo quienes fueron al baile.


Saludando al Santito de Miguel (Adrián Yllescas,2019)



La procesión hacia la capilla de la Virgen


Otro de los momentos importantes de la celebración de San La Muerte en Empedrado, es la procesión hacia la capilla de la Virgen de los remedios. A las 10 de la mañana los policías que estaban presentes cerca del lugar, comenzaron a parar la circulación de los autos que pasan sobre la autopista que da entrada a la capilla. Mientras, una camioneta se alista para salir con el nicho del Santito, el cual se saca de la capilla principal, para llevarlo en una procesión de aproximadamente un kilómetro de trayecto. En la camioneta iban las guardianas de la efigie del Santito y en la parte trasera, junto al nicho iban dos personas que rezaban mientras la camioneta avanzaba. Al salir de la capilla está el tumulto de personas que acompañaran al santo durante el trayecto. De esa manera se hizo una larga fila de personas que caminaban detrás del Santito gritando porras y rezando padres nuestros y aves marías; era tal la algarabía, que algunos emocionados gritaban consignas políticas: “fuera Macri”, “vamos a regresar”; al final tanto devotos como curiosos, íbamos hacia el mismo destino: la capilla de la Virgen.


La procesión de San La Muerte (Adrian Yllescas, 2019)

Se dice que cada año, se lleva al Santo al altar de la Virgen como forma de agradecimiento a Dios. El trayecto duró aproximadamente 30 minutos, al llegar a la capilla se paró la camioneta y los devotos se aglutinaron alrededor de ella. Todos se emocionaron cuando sacaron el pequeño nicho donde está el Santito, hubo devotos que comenzaron a pasar su efigies a las personas que venían resguardando a San La Muerte, para que tocaran las efigies de los devotos con el nicho del Santito; es una forma de bendecir a las imágenes. Así, la familia encargada cargó el nicho del Santo y lo colocaron frente a la efigie de la Virgen de los remedios. De esa manera es como se agradece finalmente un aniversario más. Después se regresó la imagen a la camioneta, mientras los devotos echaban porras y otros también pasaban sus imágenes frente a la virgen. Al regreso de la procesión seguían las porras y los aplausos, ya en la entrada había una larga fila de devotos que esperaban pasar a saludar al santo en su altar. En el auditorio ya sonaba nuevamente los grupos de chamamé, esta vez la entrada fue gratis y así seguiría la fiesta hasta el anochecer.



Presentar a San La Muerte con la Virgen (Adrián Yllescas, 2019)

El regreso a la CABA


Finalmente después de la procesión, el grupo de Miguel solicitó a los asistentes que estuviéramos juntos a una hora determinada para el regreso, ya que en el camino aun incluía dos destinos más. Uno fue pasar al altar del Gauchito Gil en donde algunos asistentes aprovecharon para agradecer por el buen regreso a la Ciudad de Buenos Aires; y el segundo destino, fue Solari, donde se dio un tiempo para saludar nuevamente al santo en su día.


A manera de conclusión de la crónica expresare algunas similitudes y diferencias entre ambos festejos. Empezare por explicar la espacialidad; tanto en la capilla de Empedrado, como en la De Solari, se da una dinámica espacial en la que llegan grupos de promeseros, organizados regularmente bajo la dirección de una figura de un líder. Estos grupos se apropian de los espacios abiertos estacionando sus medios de transporte, así como con la instalación de carpas y casas de campañas donde se organizan para las actividades, de alimentación, descanso, recreación, rituales y de higiene.


La diferencia en este aspecto, es que en Empedrado, la capilla tiene destinado un espacio para que se realicen las diversas actividades previamente mencionadas, bajo una cooperación económica, lo que genera que algunos grupos decidan no entrar ahí directamente y apropiarse de lugares cercanos a la capilla. Mientras que en Solari, la espacialidad del lugar permite que los asistentes se integren de manera gratuita, ya que incluso dentro tiene otros sitios como la capilla de Gauchito Gil, una efigie de San La Muerte en la que los asistente se toman fotografías e incluso la construcción de baños así como sitios para hacer los asados. Otra dinámica espacial en ambos espacios de devoción, es la vente de productos de San La muerte, comida y los servicios que ofrecen curanderos. En ambos lugares hay espacios destinados al baile del chamamé, solo que en Solari, además de esa música se da lugar a sonidos que ponen otros ritmos como la cumbia.


En cuanto a la ritualidad en ambos espacios se establece cerrar las puertas horas antes de la media noche, antes del festejo del santo para que posteriormente se pase a festejarlo de las diversas formas que los devotos proceden: brindando con whisky, prendiendo veladoras, dejando dinero en la capilla, alhajas de oro, ofreciendo a otros asistentes regalos. En ambos sitios se hace un rezo mientras se abre la puerta después de que se enciende la pirotecnia. Lo que tiene de diferente en Empedrado, es la procesión que se realiza durante la mañana del 20 de agosto. De esta manera puedo ver que la devoción a San La Muerte tiene al menos un parecido con la Santa Muerte de México, ya que con ambos santos se da una autonomía en cuanto a las dinámicas espaciales y rituales, que dependen de las posibilidades de los actores y del contexto en el que se desarrollan.



Efigies de palo santo (Adrián Yllescas, 2019)


[1] Para ver la experiencia de esta visita véase: http://www.diversidadreligiosa.com.ar/blog/viaje-al-encuentro-de-san-la-muerte

[2] Aunque en la reciente visita al altar de Solari, platiqué con la dueña y me comentó que este año también celebrarán al Santito el 20, es decir, ya no se dio más ese pacto implícito.

[3] Era interesante escuchar las quejas al respecto del uso de los baños, ya que cobraban una retribución económica de 20 pesos argentinos por cada vez que los usaras y 50 pesos para tomar un baño con agua fría. Por lo que había quienes decidían orinar en el terreno baldío o decidían no bañarse hasta regresar a sus casas.

[4] Hago hincapié de las edades, ya que mientras caminaba cerca del puesto de un tatuador, conocí a Nicolás, un niño de 12 años que se acaba de tatuar la frase “Gracias por todo, mi santito”.

[5] Algo que captó mi atención mieras me formaba, era la presencia policial de Corrientes, lo que implica la presencia del Estado y su tarea de resguardo por la cantidad de gente que llega al festejo.

[6] Luis Lobo, es un devoto que ha compuesto diversas canciones para San La Muerte, algunas de ellas como la de: “Mi Santo, mi devoción”. Este personaje estaba presente en la fiesta de Empedrado, en donde tenía su propia carpa, en la cual tenía a la venta sus discos, algunas aguas milagrosas; ya que además de componer canciones de San La Muerte, ayuda a curar a personas con el poder de su Santo.


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