Dios no ha muerto, solo está en el cine: apuntes sobre religión en Alemania

I.

Uno de los números recientes del semanario alemán Der Spiegel pone especial énfasis en el fenómeno religioso. Su portada muestra una imagen de Cristo elevándose al cielo, mientras resalta la pregunta Wer glaubt denn sowas? (¿Quién cree en eso?) (Fig. 1).

Fig. 1. Portada del semanario. Fuente: Der Spiegel (2019)

Al interior de la revista, el artículo central se titula Der Himmel ist leer (El cielo está vacío), atendiendo a un dato que parece haber sorprendido a propios y a extraños: millones de alemanes, incluso los católicos y los protestantes, "han dejado de creer en Dios".

De acuerdo con la encuesta realizada por Der Spiegel, 45 % de entrevistados no cree en "un Dios"; un aumento sustantivo ya que en 2005 el porcentaje de "increyentes" era de 34 %. Esta falta de creencia es más significativa en el caso de los hombres (50 %) y menos frecuente entre mujeres (40 %). Por otro lado, la variable del antiguo muro que dividió a Alemania hasta 1989 también resulta relevante: en la parte Oeste 37 % aseguraron no creer en Dios, mientras que en el Este la proporción es 74 %.

En términos religiosos, los alemanes se caracterizan por su bajo "compromiso religioso". Esto se observa en cuatro indicadores particulares: la afiliación, la consideración de la religión como "muy importante" en la vida cotidiana de las personas, la asistencia semanal a servicios religiosos y la práctica diaria de rezos (Pew Research Center, 2018).

Indicadores de compromiso religioso, % Europa y Alemania. Elaboración propia. Fuente: Pew Research Center (2018)

En todos los indicadores mentados, Alemania tiene un promedio menor al porcentaje europeo y esta tendencia es más visible entre los adultos menores de 40 años: solo uno de cada veinte considera "muy importante" a la religión, aunque la afiliación persiste entre 65 % de ellos; en un país en el que hay que pagar un "impuesto eclesiástico" –entre 8 % y 9 % del impuesto sobre la renta– si se declara formalmente una identificación religiosa.

A pesar de los datos anteriores, no podemos asumir que los habitantes de Alemania han comenzado a "abandonar" llanamente a la religión. Como bien ha reconocido Durkheim, una sociedad no puede reproducirse sin expresar al mismo tiempo una representación ideal de sí misma, y en eso la religión juega un papel importante. Como ilustración de algunas "búsquedas" de nuevos sentidos trascendentales, el propio reporte de Der Spiegel aporta una narrativa sobre la efervescencia de iglesias cristianas carismáticas exportadas desde América hacia el contexto alemán en las últimas décadas.


II.

Las comunidades carismáticas cristianas suelen representar una novedad que contrasta con las tradiciones religiosas protestantes heredadas por las generaciones pasadas. En el caso de Berlín, mis observaciones me han llevado a la International Community Church que se congrega cada domingo en un cine comercial del corazón de la ciudad en Potsdamer Platz. Allí se conjunta un gran número de personas, principalmente jóvenes y migrantes, quienes escuchan en inglés uno de los tres servicios al día, y participan de alabanzas y sermones dirigidos por alguno de los pastores de la congregación.

La sala luce casi llena, como en alguna de las películas más demandas por los consumidores de cine, sin embargo, en esta ocasión los consumidores religiosos observan en la gran pantalla letras de canciones al "Espíritu Santo" e imágenes que buscan despertar el fervor, mientras elevan las manos para implorar ayuda y misericordia al cielo. Antes de terminar el servicio se solicita una limosna piadosa –10 % como lo marca la "palabra de Dios"– para ayudar en los gastos del servicio y colaborar con la manutención de los pastores.

Sorprende la diversidad cultural de los congregados en la sala de cine o, en otras palabras, el porcentaje menor de alemanes "practicantes" en este recinto. Por supuesto, los nativos germanos pueden encontrarse llenando "otras" iglesias y rituales alternativos. En una de mis primeras asistencias a una iglesia protestante "tradicional" me encontré con una función de música clásica desarrollada por un grupo de jóvenes. El templo religioso, más que un espacio para reproducir un ritual o un culto religioso, se convirtió en aquella ocasión en un foro para disfrutar el gusto por la música.

En otro chance, mi participación se desarrolló en una función de cine en la iglesia evangélica Passionskirche del barrio de Kreuzberg. Allí se exhibió la película Happy Burnout con comentarios del director, quien fue invitado para charlar con los asistentes: en su mayoría alemanes de más de 40 años. En Passionskirche, las funciones se acompañan de algunos alimentos, agua y cerveza que se adquiere dentro del templo. La entrada es libre, sin embargo, me asombra la poca asistencia de jóvenes y migrantes de otras culturas para disfrutar de la novedad cinematográfica.

La transfiguración del espacio sagrado del templo, se enmarca en aquella tendencia tan anunciada por la "secularización" de las sociedades europeas, la cual reza que las iglesias históricas están siendo abandonadas y reutilizadas para eventos seculares: teatros, cines, salas de concierto o incluso bares y discotecas. Sin embargo, al mismo tiempo, fuera de las instituciones eclesiásticas y, por encima de la afiliación expresada, los jóvenes alemanes manifiestan aproximaciones a "reencantamientos" alternativos del mundo, entre ellos, los rituales o actividades espirituales relacionados con una visión mágica del cosmos y de la naturaleza.

Los rituales y acciones espirituales se desarrollan en la periferia de las iglesias tradicionales y los nuevos movimientos religiosos atraídos a Alemania. Para finales de año, se realiza uno de estos eventos en la ciudad de Hamburgo bajo la dirección de una "chamana" que ha acumulado diversas experiencias de trascendentalidad durante su vida. La reunión se realiza por la noche en un edificio antiguamente ocupado por los sectores contraculturales de la urbe. En el grupo se encuentran alrededor de 12 personas, principalmente mujeres. Todos contribuyen en la ofrenda-altar llena de alimentos, velas y artículos "de poder" que colaboran con el ambiente sacro del ritual. Posteriormente, los asistentes escuchan cantos, aportan su palabra (en alemán principalmente y algunas ocasiones en inglés) y emprenden un "sueño trascendental" para encontrar las respuestas que buscan: salud, reencuentros, buenos deseos, cierre de ciclos, etc (Fig. 2).

Fig. 2. Ritual de fin de año, Hamburgo-Alemania. Fuente: Colección personal (2018)

No hay duda de que hay un entorno "sagrado" alrededor de este tipo de rituales con una mixtura de cosmovisiones alternativas (de culturas no occidentales) para brindar bienestar espiritual a los asistentes. Al final de día, estos grupos voluntarios representan la flexibilidad de las creencias y prácticas trascendentales que se desarrollan en la sociedad alemana, bajo la premisa de lo auténtico y alejadas (desreguladas) de las iglesias históricas y sus afiliaciones. En este contexto, no es de extrañar la transformación de los cines en iglesias y de las iglesias en cines, a la par del fortalecimiento de formas de creencia y prácticas individualizadas, sobre todo de los jóvenes en Alemania quienes aún se pueden considerar afiliados, pero que buscan nuevas formas de espiritualidad y reencantamiento del mundo.

Especialistas
Conoce a los especialistas en el estudio del fenómeno religioso que escriben en el blog del #LOFRSC 
Ciclos
Encuentra todas las conferencias de nuestros ciclos anuales y los diálogos sobre novedades editoriales desde el 2016
Blog
¡Cada semana encuentra nuevas entradas de especialistas invitados! 
Comenta y comparte en tus redes sociales
Invitaciones
Encuentra invitaciones y convocatorias sobre los estudios del fenómeno religioso y ¡envíanos la tuya para publicarla!

#LOFRSC

  • Facebook
  • Twitter
  • Grey Twitter Icon
  • Grey Facebook Icon