Humilladeros, marcadores urbanos contra el mal

#Arquitectura

Hace tiempo el Arquitecto Ernesto Nava y un servidor fuimos llamados por la alcaldía de Miguel Hidalgo de la Ciudad de México para hacer un análisis social de los espacios urbanos en la colonia Pensiles, un área popular con altos índices de inseguridad que colinda con la zona comercial de alta plusvalía como lo es Polanco. La idea fue en ese entonces analizar la densidad de las relaciones sociales para ver la factibilidad de iniciar un programa de #gentrificación que fuera revitalizando la zona, transformándola de zona habitacional a comercial.


Al iniciar el trabajo de campo dimos cuenta de cruces religiosas y de nichos a imágenes marianas, forma de altares en la entrada y salida de la colonia y de los distintos barrios. Pensamos en ese momento que se trataría de #altares, pero los pobladores señalaron que aquello no era lo que pensamos pues sus altares estaban al interior de los barrios.

Humilladeros en la CDMX. Fotografía de Ernesto Nava

Para los residentes aquellos marcadores religiosos en forma de altar eran humilladeros, palabra que desconocíamos en el argot arquitectónico y aún en el léxico de la sociología de la religión.


Descubrimos entonces que los humilladeros son marcadores arquitectónicos que en las aldeas de España y Francia eran colocadas en las entradas y salidas para prevenir al viajero y a los residentes de respetar las costumbres y creencias.


Humilladero viene de la expresión de humillarse, inclinarse y someterse a Dios cuando se entra en la comunidad y pedir el favor de la protección cuando se abandona el poblado.



Jean Fortoul, un viejo inmigrante francés radicado en México y padre de Bertha Fortoul académica experta en educación, explicaba que las cruces a la entrada y salida de los pueblos marcaba la frontera entre el bosque y el poblado, la distinción entre el lobo y el hombre, lo salvaje de lo humano.


Con este antecedente comprendimos que los habitantes de la colonia Pensiles colocaron las cruces e imagines marianas para distinguir su identidad del resto de una ciudad que intentaba devorarla comercialmente, distinguía a los residentes de los visitantes.


Este mismo fenómeno lo encontramos en los límites de la zona urbana del bosque de los Dinamos al sur de la ciudad de México en 2017. Ahí los habitantes colocaron en la frontera del bosque una gran cruz con una gran tela blanca. Explicaron que no era un lugar para encuentro o celebración de servicios, es antes que nada un humilladero, un marcador arquitectónico que separa el bosque de la casa, que previene que las brujas bajen de los árboles para devorara a los niños nuevos (recién nacidos). De no hacerlo sus niños estarían expuestos, aún más cuando aún no habían sido bautizados.


Los humilladeros como objetos urbanos, marcadores arquitectónicos del territorio y el espacio es aun una agenda pendiente en nuestros estudios, más allá de los altares y de los objetos religiosos colocados en las calles.

Especialistas
Conoce a los especialistas en el estudio del fenómeno religioso que escriben en el blog del #LOFRSC 
Ciclos
Encuentra todas las conferencias de nuestros ciclos anuales y los diálogos sobre novedades editoriales desde el 2016
Blog
¡Cada semana encuentra nuevas entradas de especialistas invitados! 
Comenta y comparte en tus redes sociales
Invitaciones
Encuentra invitaciones y convocatorias sobre los estudios del fenómeno religioso y ¡envíanos la tuya para publicarla!

#LOFRSC

  • Facebook
  • Twitter
  • Grey Twitter Icon
  • Grey Facebook Icon