Las iglesias y la reconstrucción de la paz en México

#iglesias #religión #violencia #paz


Esta semana #AristeguiNoticias publicó un reportaje especial en el que da cuenta de la participación de representantes de diversas iglesias y religiones en las Mesas Sectoriales de Trabajo para la preparación del Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024 enfocado a “la reconstrucción del tejido social”. La justificación, de acuerdo al reportaje, es “aprovechar su conocimiento de la realidad comunitaria para reconstruir las regiones más afectadas por la delincuencia y la descomposición social” y da cuenta de los cambios al Reglamento Interior de la Secretaría de Gobernación publicados en el DOF el 31 de mayo pasado que abre la posibilidad de "coordinar, en el marco del estricto respeto al ejercicio de la libertad religiosa, la concertación, colaboración, implementación y seguimiento a programas, estrategias, proyectos, protocolos, acciones y acuerdos que coadyuven a la prevención social del delito y la cultura de paz, a través de la reconstrucción del tejido social" (Art. 83, Secc.VIII)*.


El proceso implica cuestionarnos cómo se puede garantizar el Estado laico y asegurar una perspectiva incluyente y equitativa en el marco del respeto a la libertad religiosa, como afirma la estrategia para la elaboración del PND; sin embargo, hoy quisiera concentrarme en algunos comentarios sobre lo que implica pensar en el papel de las iglesias en la reconstrucción de paz, acotando que su potencial para la construcción de paz no es intrínseco, pues como demuestran muchos casos en el país y el mundo, la religión tiene también un potencial para el conflicto y la violencia (y no hablo solo de terrorismo o guerras religiosas).


En realidad, me preocupa la ingenuidad del planteamiento del gobierno federal, asumiendo que los convocados:


  • Representan a las iglesias en su totalidad y son capaces de recoger en un mecanismo de comunicación eficiente y piramidal, las realidades locales y, después, “bajar” con la misma eficiencia las estrategias posibles. Ni la Iglesia católica que es la que tiene la estructura jerárquica y territorial más sólida es capaz de hacerlo, como lo demuestra el hecho de que su campaña nacional “#Por1MéxicoenPaz”, lanzada por la CEM en diciembre de 2014, no logró permear en las diócesis y mucho menos en los espacios parroquiales. Es un error perder de vista la autonomía no solo de los procesos diocesanos o estatales, sino mucho más aún, de las comunidades locales.

  • Están de acuerdo en lo que quiere decir “la paz” y encontrarán caminos comunes para definir sus estrategias. “La paz” es definitivamente un significante en disputa en nuestro país, que configura un campo de luchas sobre su definición y, a partir de allí, sobre las estrategias para alcanzarla, imponerla (es la idea en el concepto de “pacificación”) o construirla.

Estas preocupaciones me surgen desde el trabajo de investigación que he realizado en los últimos años observando las estrategias de la iglesia católica, aunque estoy segura de que las premisas centrales se pueden observar en iglesias de otra denominación. Me refiero al caso de #Morelos para ilustrar el planteamiento.


En el 2011, durante el obispado de Carlos Garfias (actual arzobispo de Morelia, vicepresidente de la CEM, encargado de la Dimensión Episcopal de Justicia, Paz y Reconciliación; y asistente en representación de la Iglesia Católica a estas Mesas Sectoriales), nació la Comisión Diocesana de Justicia, Paz y Reconciliación en la Arquidiócesis de Acapulco que dio lugar a procesos diversos, entre ellos un proyecto de Acompañamiento Integral a Víctimas de las Violencias que se tradujeron en publicaciones (Dimensión Justicia, Paz y Reconciliación, Fe y Política – Arquidiócesis de Acapulco, 2013; Mendieta Jiménez 2014 y 2015) y un proyecto consolidado en la Arquidiócesis, que finalmente fue recuperado por la Comisión Episcopal Mexicana (CEM) para su promoción nacional cuando Ramón Castro Castro, obispo de la diócesis de Cuernavaca, era el presidente de la Dimensión Episcopal de Justicia, Paz y Reconciliación, quién, a manera de instrucción y no de proceso comunitario, llevó el proyecto a su diócesis en 2015. Realicé trabajo de campo en los Centros de Atención a Víctimas de las Violencias de Morelos entre 2015 y 2017, mi observación me permite afirmar que los centros solo funcionan “de nombre”, especialmente porque las comunidades no se apropiaron ni involucraron en el proyecto, incluyendo a los sacerdotes locales, sino que se trataba de una estrategia externa que no respondía a los procesos comunitarios (Delgado Molina, 2018).


Otra de las estrategias que impulsó el obispo de Morelos -diócesis católica de Cuernavaca- fueron las “Caminatas por la Paz” que se han realizado anualmente desde 2015 como un acto político/religioso. No profundizaré ahora en el análisis de estas caminatas, solo quiero mostrar cómo en estas caminatas se pueden apreciar distintas concepciones de paz y, en consecuencia, de estrategias para lograrla, tan solo dentro del universo católico.


Por ejemplo, en la primera caminata (2015) se expresaban demandas de justicia, denuncias por las reformas gubernamentales “teñidas con tanta sangre” y la responsabilidad del pueblo cristiano y sus pastores para “escuchar el clamor del pueblo marginado y explotado”, que contrastaban con las denuncias de la violencia del aborto y el “total apoyo a las fuerzas armadas para restablecer el orden social y la paz en México”, así como la necesidad de orar por la conversión de los victimarios.

1a Caminata por la Paz, Diócesis de Cuernavaca. Mayo 2015. Fotografía: Cecilia Delgado Molina

1a Caminata por la Paz, Diócesis de Cuernavaca. Mayo 2015. Fotografía: Fernando Castro Delgado

Durante mi trabajo de campo en Morelos me enfoqué -por razones que obedecían al diseño de la investigación- especialmente en tres tipos de catolicismo (Opción preferencial por lo pobres, catolicismo emocional y conservadurismos), y al indagar en las disposiciones de los creyentes encontré que las Caminatas podrían ser una estrategia de reunión y denuncia, encuentro y demanda social (Comunidades Eclesiales de Base / Opción preferencial por los pobres); ocasión de oración y sanación (catolicismos emocionales) o estrategia político-religiosa de defensa y resistencia (conservadurismos).


Con el tiempo, la Caminata se fue convirtiendo en un espacio en el que si bien confluyen diversas expresiones católicas -y cada vez menos expresiones “ciudadanas”-, el discurso conservador se ha ido imponiendo, sin desmarcarse de la paz, asociando la defensa de la vida y la familia (desde el modelo monogámico heteropatriarcal) al proceso de construcción de paz, sustentado en la idea de que el centro del problema es “la falta de valores” (por supuesto, cristianos) que han debilitado la vida familiar y representan la base del rompimiento del tejido social; argumento que con eufemizaciones y negociaciones simbólicas, sostiene el presidente de la república.

5a Caminata por la Paz, Diócesis de Cuernavaca. Junio 2019. Fotografía: José Pablo Castro Delgado

5a Caminata por la Paz, Diócesis de Cuernavaca. Junio 2019. Fotografía: Fernando Castro Delgado

Así, la discusión se corre al terreno de la moral y la paz es el discurso que legitima y convoca, pues se percibe como vital en el entorno de violencia que se experimenta de manera cotidiana, sin embargo, es objeto de debate en distintos ejercicios de acción simbólica a partir de los cuáles se busca “manipular las visiones del mundo (y, por allí, transformar las prácticas) manipulando la estructura de la percepción del mundo (natural y social), manipulando las palabras y, a través de ellas, los principios de la construcción de la realidad social” (Bourdieu, 2007, pág. 104).

* Al consultar encontré diferencias entre lo publicado en el reportaje y el texto publicado en el DOF. Cito aquí lo que encontré en el Reglamento publicado en el DOF.


REFERENCIAS

  • Bourdieu, P. (2007). Cosas dichas. Barcelona: Gedisa.

  • Delgado Molina, C. (2018). Religión y Política en un contexto de violencia: el caso Morelos (2012-2017) [Tesis de Doctorado]. Ciudad de México: Universidad Nacional Autónoma de México.

  • Dimensión Justicia, Paz y Reconciliación, Fe y Política - Arquidiócesis de Acapulco. (2013). Proceso de construcción de la paz en la Arquidiócesis de Acapulco. Acapulco: Dimensión Justicia, Paz y Reconciliación, Fe y Política, Cáritas Mexicana.

  • Mendieta Jiménez, J. (2014). Ruta para iniciar un acompañamiento a víctimas de las violencias: la experiencia de la Arquidiócesis de Acapulco. Acapulco: Comisión Episcopal de Pastoral Social, Universidad Loyola del Pacífico.

  • Mendieta Jiménez, J. (2015). Mente, manos y corazón al servicio de las víctimas y la paz. Acapulco: Comisión Episcopal de Pastoral Social, Universidad Loyola del Pacífico.

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