Mercados, brujos y curanderos


“Lo recorrí por años enteros de mercado a mercado.

Por que México está en los mercados.

No está en las guturales canciones de las películas,

ni en la falsa charrería de bigote y pistola (…)”

Pablo Neruda



Desde el México antiguo, los mercados han desempeñado un papel nodal de la vida económica y social cotidiana. Han sido un centro muy importante de intercambios diversos y circulaciones de largo alcance y varios de los mismos siguen siendo reputados por la especialización de su comercio en animales, cerámica, textiles… No existe pueblo en México sin un mercado o tianguis y tampoco sin sus yerberos y su farmacopea popular. Estos especialistas curan con la ayuda de su conocimiento herbolario y de su vínculo con el mundo extrahumano, de sus agentes divinos, y también por medio de elementos y técnicas soportadas en un mundo material que ha sabido mantenerse vigente.


La historiadora Noemí Quezada nos narra por ejemplo, cómo en el s. XVIII los yerberos de los grandes mercados de la Nueva España, eran muy solicitados para curar el mal de amores. Para tal efecto preparaban meticulosamente un chupamirto o chuparrosa -dependiendo del sexo del cliente- que dentro de una bolsa roja de tela se acompañaba con algunas piedras y hierbas especiales. Había casos en los que se incluían “pelos del sexo y las uñas del sujeto que se desea, utlizando sus colores preferidos” (105-106). Dentro de un papel transparente se entregaba también una oración que debía ser rezada a cierta hora y día de la semana, junto con el Ave maría y el Padre Nuestro. La oración que la historiadora recupera de los archivos de la época recita lo siguiente:


¡Oh chuparosa divina! Tú que das y quitas el néctar de las flores, tú que das vida e inculcas a la mujer el amor, yo me acojo a ti como a tus poderes fluidos para que me protejas y me des la facultad de querer cuanta mujer yo quiera, ya sea doncella, casada o viuda.

Pues te juro por todos los Santos Apóstoles, no dejar ni un solo momento de adorarte en tu relicario sacrosanto, para que me concedas lo que yo pido, mi chuparosa hermosa. (idem)


Tres siglos después esta oración, con algunos renglones anexos, la podemos encontrar tanto en el Mercado de Sonora como en páginas de Facebook dedicadas a la Santería, una religión de origen cubano que se práctica en México desde la década de lo setenta y que se ha posicionado muy bien, o al menos su parafernalia, en mercados como el de Sonora, fundado en 1957 y posicionado como uno de los diez más populares entre más de los 300 que existen tan sólo en la CDMX.


La popularidad del mercado de Sonora se debe en muchos sentidos a sus famosos yerberos (as), curanderos(as) y “brujos(as)”, que a pesar de ser tachados(as) por la prensa y algunos medios de comunicación como charlatanes(as) y estafadores(as) de incautos, se mantienen vigentes y con una gran capacidad de adaptación. Me gusta recorrer este mercado porque es una especie de termómetro social de lo mágico religioso, que me revela las prácticas esotéricas y mágicas más socorridas del momento. Es también un lugar clave para conocer las novedades e innovaciones que se ponen en circulación a partir de objetos y prácticas resemantizadas y adaptadas.


Por más de 50 años, el giro del mercado de Sonora ha sido la herbolaria para uso medicinal y las prácticas relacionadas con la medicina tradicional mexicana, pero desde hace ya algunas décadas la oferta se nutrió con una amplia diversidad de servicios y mercancías endógenas y exógenas muy copiosas. De esta forma. lo mismo se solicita una limpia con ruda, que una consulta con chamalongos,[1] caracoles, tarot, cartas españolas, cuarzos, agua... O bien, se compran y venden amuletos de distintas tradiciones -prehispánica, de los indios norteamericanos, de santería- y una gran gama de imágenes y figuras de vírgenes y santos vinculados al catolicismo popular, a las filosofías de oriente, entre muchas otras.



1. Mercado de Sonora, pasillo especializado. Foto: Jorge Salgado, CDMX, mayo de 2010.

La oferta de este lugar tiene un amplio “buffet” de especialistas que se anuncian como los mejores brujos, chamanes, curanderos, babalawo, santeras, videntes, hijas legítimas de la Santa Muerte... listos para aliviar penas y preocupaciones, y ¡cómo no!, también para ocasionarlas: “al cliente lo que pida.” Viene el que busca “maleficiar” al enemigo, “amarrar” al que no se deja, “retener” al que quiere irse, “callar” a los maledicientes, quitarle el vicio al hijo o al marido; hacerle una “limpia” al negocio que va mal... La oferta, no necesariamente incluye la consulta pero sí tiene un producto para cada ocasión: jabones, sprays, esencias, perfumes y veladoras conocidos como “arrasa brujería”, “domina a tu macho”, “destrancadera” (para salir de problemas económicos), “levanta negocios”, “calla bocas”, “quita maldición”, “para todo”, “muñequito vudú”, “abre caminos”, “Juan el Conquistador”, “siete potencias africanas”, etcétera. Muchos de estos productos tienen la instrucción de su uso al reverso de la envoltura y algunos otros sueltos, se recetan de acuerdo con las fórmulas que se proporcionan oralmente o bien por medio de libros y folletos especializados. No tan alejado de la usanza descrita por Quezada para el siglo XVIII.


El Mercado de Sonora es un lugar clave en la producción y distribución de la parafernalia y de las mercancías ligadas a la neomagia y el neoesoterismo. Una cantidad importante de puestos especializados en estos productos en la ciudad y al interior de México, se surte en este Mercado. Su alcance llega incluso hasta La Habana, específicamente a la botánica más importante de los alrededores del mercado Cuatro Caminos, cuyo dueño va y viene a México para surtirse y a su vez surtir productos de esta Isla.



2 Veladoras y poderes. Mercado de Tlalpan. Foto: Nahayeilli Juárez Huet, febrero de 2020, CDMX.

1. Puesto de productos esotéricos. Mercado de Puerto Progreso Yucatán. Foto: Nahayeilli Juárez Huet, enero de 2012

Parafernalia de la santería. Foto: Nahayeilli Juárez Huet. Botánica. Mérida, Yucatán, junio de 2011

La vitalidad de las creencias y prácticas ligadas al mundo extrahumano en nuestro país, sigue manifiesta en sus mercados. En estos espacios -aunque no únicamente claro está- podemos indagar por qué ciertas prácticas y creencias consideradas anacrónicas por sus detractores, no sólo permanecen en el mundo moderno, sino además siguen creciendo. Pew Research Center, por ejemplo, reporta que México es el segundo país —de un total de 19 en toda América Latina— con la mayor proporción de población (44%) que cree en espíritus, en el mal de ojo, en la brujería, en la magia negra, y que además practica limpias (2014). ENCREER 2016 también demuestra que la población de todos los estratos socioeconómicos recurre a las limpias, una práctica muy popular en México que se revela como parte de las heteropaxias efectuadas al margen de las instituciones religiosas. Ésta y muchas otras prácticas ofertadas fuera de los templos e Iglesias, pueden ser consideradas parte de un conjunto de terapias simbólico-psicológicas a través de las cuales se logra una eficacia simbólica (Lévi-Strauss, 1995) cuyo fin es retirar, aliviar, solventar algún tipo de “mal” que se manifiesta de muy diversas formas ( enfermedad, aflicción, inestabilidad, mala suerte…) y que no es causa sólo del azar inocente o razones de este mundo terrenal.


Este fenómeno no es pues del todo nuevo en México y tampoco restringido a nuestro territorio. Raquel Romberg por ejemplo lo demuestra muy bien para el caso de Puerto Rico, donde, al igual que en nuestro país, concurren prácticas de santería, espiritismo, new age y brujería. Esta última, de acuerdo con la autora, “ha mercantilizado sus prácticas en los últimos años convirtiéndose en una fuerza local emergente que trabaja en conjunto con, más que en oposición a, los valores del capitalismo consumidor” (2003, 2).


Bibliografía:

Lévi-Strauss, Claude, 1974-1995 Antropología estructural (2ª reimpresión) Buenos Aires Paidós.

Neruda Pablo, 1974, Confieso que he vivido. Memorias. Seix Barral, Barcelona, España.

Quezada Noemí, 1996, Amor y magia amorosa entre los aztecas. Supervivencia en el México Colonial, UNAM.

Romberg, Raquel, 2003 Witchcraft and Welfare. Spiritual Capital and the Business of Magic in Modern Puerto Rico. Austin: University of Texas Press.

Hernández Hernández, Alberto, Cristina Gutiérrez Zúñiga y Renée de la Torre, coordinación general, 2016 Encuesta Nacional sobre Creencias y Prácticas Religiosas Encreer/ Rifrem 2016. México: Conacyt-Rifrem-Colef-Coljal-Ciesas.


NOTAS:

[1] Nombre del oráculo utilizado por los practicantes del culto afrocubano denominado Palo Mayombe.


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