Religión y Violencias: ¿cómo llegué ahí?

Empecé a estudiar #religión y #violencia en mi investigación doctoral, con el caso de Morelos, donde los índices de violencia criminal han crecido sostenidamente durante los últimos 12 años. Entonces me empecé a acercar a los distintos estudios que cruzaban estos temas y encontré dos líneas importantes: por un lado, aquellos relacionados con las posibilidades de las religiones para la construcción de paz en distintos contextos de violencia, y por el otro, los relacionados con la violencia religiosa (Omer, Appleby y Little, 2015).

En enero del 2015 Francisco da la mano al jeque musulmán M.F.M Fazil durante un encuentro interreligioso que ha tenido lugar en el centro de congresos Bandaranaike en Colombo, Sri Lanka; una de las ciudades donde se atacó una iglesia católica en los atentados de Sri Lanka en abril del 2019. Fotografía: Agencia Efe

Son el tipo de relaciones entre religión y violencia que usualmente podemos encontrar en la prensa, por ejemplo, con la nota sobre el papa Francisco besando los pies del presidente y vicepresidentes de Sudán del Sur quienes se encontraban en el Vaticano viviendo un retiro espiritual y quienes buscan formar un gobierno de coalición en paz después de años en guerra civil. O bien, con el reciente caso de los ataques coordinados en tres iglesias y tres hoteles en Sri Lanka, el domingo de Resurrección y que ha sido atribuido a fundamentalistas islámicos, en el mismo entorno en el que se celebró un encuentro interreligioso por la paz con la visita papal de 2015.


Otras investigaciones han explorado el papel de la religión como posibilidad transformadora en ciertas circunstancias de violencia, como el trabajo de Robert Brenneman (2011) en el que analiza la conversión evangélica de sesenta y tres ex pandilleros en el triángulo norte centroamericano (Guatemala, Hondura y El Salvador) como una estrategia en su intento por liberarse de la violencia de las pandillas.


Yo me he interesado en cómo las creencias y prácticas religiosas forman parte de los universos simbólicos con los que las personas víctimas de distintos tipos de violencia le dan sentido a lo que han vivido, y a partir de esas interpretaciones desarrollan estrategias para la vida y transforman su identidad. Mi interés surgió de una desafortunada circunstancia mientras participaba en una actividad comunitaria organizada en el marco del Programa Nacional de Prevención Social de la Violencia (PRONAPREV) en el 2013 en el municipio de Jiutepec, Morelos. Mientras se desarrollaba la actividad escuchamos ráfagas de disparos y quienes participábamos nos tiramos instintivamente al suelo mientras se escuchaban sirenas de patrullas que llegaban a los alrededores del Centro Comunitario en el que nos encontrábamos. Las reacciones durante ese momento fueron diversas: hubo quienes lloraron, quien rezó, quien nos dio instrucciones sobre qué hacer, quien se petrificó y seguramente otras que no alcancé a registrar por mi propio miedo a la situación.


El mismo grupo nos volvimos a encontrar al día siguiente y dio inicio una especie de catarsis grupal que incluyó diversas hipótesis sobre lo ocurrido, pero también relatos de experiencias de violencia que se habían vivido personal o familiarmente con anterioridad. Si bien el grupo no tenía ningún componente religioso -es decir, no era un grupo asociado a religión alguna- y mas bien, como pude identificar después, tenía una marcada diversidad religiosa, las referencias y explicaciones religiosas, de distintos tipos, fueron una constante de aquellos relatos.


Dado que yo facilitaba el taller, tuve un papel más bien de observadora frente a los diálogos comunitarios. Se abrió un debate sobre lo afortunados que éramos de que “no nos había pasado nada”, en relación con esa y otras experiencias previas con situaciones de violencia, con interpretaciones sobre el por qué que incluyeron la protección de la policía, que “éramos de los buenos”, la protección de Dios, de San Judas Tadeo, que los delincuentes los conocían y ellos eran gente de la comunidad, entre otras.


En aquel momento había terminado mis estudios de maestría trabajando con mujeres católicas de activismos conservadores en Argentina y me preparaba para continuar mis estudios doctorales en la misma línea. Sin embargo, la experiencia me cambió personal y profesionalmente.


Desde entonces me quedé trabajando en los vínculos entre religión, violencia y paz, pues como encontré en mi investigación, violencia y paz se constituyen en un binomio que está permanentemente ligado de diversas formas y con significados en disputa, tanto en el nivel de las instituciones como en el de los individuos y no dejo de sorprenderme con todo lo que queda por comprender.


Y sobre eso es que estaré escribiendo en este espacio, explorando desde mi propio trabajo y lo que voy conociendo de otros, por ejemplo en el #LOFRSC cuyo ciclo de este año está dedicado a #Religión y #Violencias; así como del manejo sobre estos temas en algunas notas periodísticas.

Especialistas
Conoce a los especialistas en el estudio del fenómeno religioso que escriben en el blog del #LOFRSC 
Ciclos
Encuentra todas las conferencias de nuestros ciclos anuales y los diálogos sobre novedades editoriales desde el 2016
Blog
¡Cada semana encuentra nuevas entradas de especialistas invitados! 
Comenta y comparte en tus redes sociales
Invitaciones
Encuentra invitaciones y convocatorias sobre los estudios del fenómeno religioso y ¡envíanos la tuya para publicarla!

#LOFRSC

  • Facebook
  • Twitter
  • Grey Twitter Icon
  • Grey Facebook Icon