Religiosidad, bienestar y coronavirus ¿qué dicen los mexicanos?

¿Qué papel desempeñan las prácticas religiosas y de bienestar en el marco de la pandemia de covid-19 y del confinamiento al que nos hemos visto obligados? Mis colegas Rosario Ramírez, Olga Olivas, Olga Odgers y la que suscribe, nos dimos la tarea de hacer una encuesta sobre este tema la cual circulamos a través de redes sociodigitales, con el apoyo de nuestras instituciones (CIESAS y COLEF) en sus respetivas páginas web, de la red de contactos de la Red de Investigadores del Fenómeno Religioso en México (RIFREM) de la que somos parte y de nuestras redes personales.

El contexto nos restringió la posibilidad de realizar una encuesta cara a cara pero al mismo tiempo nos ofreció la oportunidad de aproximarnos a esta nueva realidad por otros métodos y medios. Elaboramos una encuesta autoaplicada dirigida a la población en general. Se buscó un diseño ágil y que no tomara más de cinco minutos en promedio para responder. Fue lanzada una vez que se declaró la fase tres de la contingencia sanitaria en México, que en ese entonces representaba el periodo más crítico de la pandemia en México por lo que se intensificó de manera más restrictiva la movilidad de la población. Circuló hasta el 31 de mayo, un día después de que terminara lo que se conoció como la Jornada Nacional de Sana Distancia y el regreso progresivo y escalonado a la llamada “nueva normalidad” en la que todavía seguimos. En México, con la Jornada Nacional de Sana Distancia se promovió la suspensión temporal de toda actividad no esencial en los sectores público, privado y social así como la permanencia voluntaria en casa para mitigar la dispersión y transmisión del nuevo coronavirus SARS-CoV-2 que causa la enfermedad COVID-19, lo que implicó que Iglesias, congregaciones y colectividades religiosas de diversa índole tuvieran que suspender temporalmente sus servicios colectivos y reuniones cara a cara.

Nos entusiasmó mucho que la encuesta sobre coronavirus, bienestar y religiosidad (Cobire 2020) alcanzara el interés de 3 mil 351 personas. Nos centramos sin embargo en las respuestas de los nacidos y residentes en México, que era la gran mayoría y que alcanzó la cifra de 3,093 personas. Si bien los resultados no son estadísticamente representativos ya que no se estableció un cálculo estadístico de un muestreo poblacional, sí arrojan resultados interesantes ya que una gran parte de la población que respondió a la misma pertenece a un sector poblacional con una educación muy superior a la media del país, que de acuerdo con el INEGI es un poco más de la secundaria terminada, además de que este grupo de población con licenciatura y posgrado no ha sido lo suficientemente estudiado en el campo de estudios sobre religión en México.

La religión sigue ocupando un lugar central de la vida cotidiana de los mexicanos y para muchos significa una fuente de bienestar en diversos sentidos, por lo que resulta relevante conocer la manera en la que las personas gestionaron sus prácticas durante este periodo de contingencia sanitaria. En esta columna comparto con nuestros lectores, algunos de los resultados más relevantes con la intención de generarle mayor interés y se animen a consultar los hallazgos generales y descriptivos que publicamos mis colegas y yo con más detalle en el portal del COLEF https://www.colef.mx/estudiosdeelcolef/encuesta-sobre-coronavirus-bienestar-y-religiosidad-cobire-2020/

I. Algunas características generales de la población encuestada



Una tercera parte de las participantes (34.9%) habita en la región centro del país; y poco más del 29% en el centro occidente y centro norte. Las regiones norte, pacífico sur y sureste, así como norte, noreste y golfo, tuvieron una presencia menor que va entre el 6 y el 19% del total de encuestados.


Con respecto a su estado civil poco más del 44.6% son solter@s y 32.2% están casad@s. El resto vive en unión libre o son separad@s, viud@s o divoriciad@s.

Un 48.1% de los encuestados reportó ser empleado con sueldo fijo y un 22% son autoempleados. El resto es una población estudiantil.




Identificación Religiosa


Del total de encuestados 44.7% son católicos. A diferencia de los datos del Censo de población de 2010 (INEGI), la población Sin religión, categoría censal desde 1960, tuvo una alta participación en esta encuesta. La categoría Sin Religión se caracteriza principalmente por agrupar a una población muy diversa y no solamente a los ateos y agnósticos como la gente podría suponer. En el caso de la encuesta Cobire 2020, la población Sin Religión (22.7) y Espiritual sin afiliación religiosa (17.9%) son respectivamente la segunda y la tercera opción más representativa de la encuesta. Este sesgo tiene que ver con el hecho de que el 85.5% del universo de la encuesta tiene una escolaridad de licenciatura y posgrado que son un grupo de población que, como han demostrado algunos estudios y otras encuestas, es donde se puede encontrar una mayor frecuencia de personas que se declaran bajo estas categorías.


II. Medios, fuentes y emociones


Entre las inquietudes centrales de Cobire 2020 está conocer qué medios y qué fuentes usaba la gente para informarse sobre el coronavirus, así como las emociones que les estaba produciendo la pandemia y el confinamiento (ver infografía Medios, Fuentes y Emociones).

La gran mayoría de los encuestados consideran que el COVID es una enfermedad provocada por un virus y no se adhieren a explicaciones religiosas sobre el origen de la pandemia, sin embargo no quedan excluídas las interpretaciones de tipo conspirativo.


Por otra parte, con respecto a los sentimientos experimentados con mayor intensidad destaca que en las primeras posiciones se encuentran tanto sentimientos que contribuyen al bienestar, como la esperanza y el optimismo, como sentimientos contrarios, es decir, incertidumbre, preocupación, impotencia o estrés.


III. Prácticas de bienestar


A fin de identificar cómo afectoó el confinamiento a las prácticas religiosas y los modos de efectuarlas, partimos primero de identificar cuáles eran aquellas actividades que la gente ya acostumbraba a practicar antes de la contingencia sanitaria y los medios a través de los cuales las realizaba. Ofrecimos una lista de 26 prácticas que trató de ser lo más abarcadora y representativa de la diversidad religiosa contemporánea en México. Es importante aclarar que varias de las prácticas elegidas para esta sección no son exclusivas de una religión, Iglesia o congregación, sino que son transversales a varias matrices religiosas o espirituales, por ejemplo, orar, retiros espirituales, lectura o estudios bíblicos, rituales con plantas sagradas, o tener un altar. Asimismo, varias pueden pertenecer tanto a entornos espirituales como seculares, especialmente aquellas vinculadas con el campo de la salud, tales como la medicina alternativa, el yoga, la meditación, la respiración o el ayuno, su inclusión se debe a que diversos estudios en México constatan estos entrecruces y sus impactos en el bienestar de las personas (véase Encreer/Rifrem, 2016) De la lista, los encuestados podían elegir más de una práctica.



Sólo un 74.4% (2302) del total de los participantes refirieron la realización de alguna práctica antes o durante la contingencia. Como era de esperarse fueron mencionadas diversas actividades de orientación religiosa asociadas al catolicismo (misas, sermones, tener un altar), pero también se reportaron actividades asociadas a nuevas corrientes religiosas/espirituales, como la meditación o el yoga. Lo anterior es consistente con el perfil de los encuestados y además confirma que la no adscripción a una religión específica puede acompañarse de la realización de prácticas espirituales diversas.


Asimismo los resultados nos indican que las prácticas realizadas representan una variedad de beneficios para las personas siendo las opciones más representativas las siguientes: sensación de bienestar (43.05%), relajación (41.9%), paz interior (41.19%), conexión con el yo interior (38.11%) y la comunicación con Dios o lo sagrado (36.84%).


La encuesta constantó igualmente un desplazamiento de actividades religiosas del ámbito presencial al virtual, tanto en prácticas religiosas asociadas a denominaciones de larga tradición, como en modalidades de más reciente introducción en nuestro país. Una gran parte de los encuestado realiza sol@ de estas prácticas, y como segunda y tercera opción preferente se encuentra la pareja y familia. Asimismo hay un predominio en el uso de redes sociodigitales sobre las plataformas (vgr. zoom) o la televisión.


Hasta aquí un breve resumen de los resultados generales, estamos procesando un análisis más fino de los hallazgos que pronto compartiremos en el presente blog.

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